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Miedos y algo de storytelling

miedos en la huasteca potosina

Hay un tema que a todos nos incumbe y que unos lo llevan mejor que otros: los miedos.

Es algo de lo que nadie quiere hablar, que si salta en una conversación la energía se torna negativa y de lo que nos asustamos fácilmente si alguien lo ve como un tema trivial. La verdad es que los miedos deben, al menos, estar en una conversación interna y en camino de ser gestionados.

Gestionar los miedos quiere decir que los tengas identificados y les des el menor valor posible y participación en tu vida. No soy psicóloga para hablar de tipos de miedos, ni mucho menos estoy libre de ellos, de hecho soy consciente de que aumentan su visibilidad cuando paso por etapas de grandes cambios. Pero por lo mismo es importante tenerlos identificados, porque así cuando hagan su lucha por querer ganar terreno en tu vida, te des cuenta que esos sentimientos, indecisiones y ansiedades no son más que miedos que puedes controlar.

Recuerdo bastante bien hace tiempo que hice un viaje a la Huasteca Potosina en México, me gusta hacer deporte de aventura y ahí es magnífico para este tipo de actividades. Una de ellas fue el salto de cascadas, leerlo por internet e incluso contado por los guías sonaba maravilloso y sobre todo fácil para quien le interesa, pero sólo fue fácil hasta que lo hicimos.

Cuando llegas al río te preparan para meterte saltando una cascada muy corta, nadas, sientes la frescura del agua y te dejas llevar por la naturaleza. Continuas saltando cascadas de uno, dos, cuatro metros y todo es divertido, acompañado de adrenalina pero divertido. Cuando llegas al final del recorrido te espera la cascada del infierno, porque es una cascada de ocho infinitos metros, te asomas desde la orilla y se ve inmensa la caída libre. Entonces hacen su aparición los miedos: de resbalarte, de caer mal, de la altura, de las piedras, incluso empiezas a pensar que tus piernas y columna no están completamente sanas para hacer semejante salto. Y cuando llega tu turno de saltar tienes dos opciones muy claras o lanzarte o bajar por un sendero al lado lleno de piedras y ramas.

¿Qué haces en ese momento? ¿qué preguntas te haces? ¿qué pensamientos te inundan?

Lo que normalmente pienso yo cuando estoy en situaciones de grandes miedos es:

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar y si puedo sobrellevarlo?
  • ¿Por qué no debería de actuar?

Si se dan cuenta ambas cuestiones son negativas, pero es precisamente porque lo que pretendo es minimizar los riesgos y eso sólo lo haré siendo consciente de lo que va a pasar después en primera instancia conmigo y en segunda con mi situación. Un ejemplo muy bobo sería si estoy por realizar un paseo sola por la ciudad (haré referencia a Madrid por temas de seguridad). Lo peor que puede pasar es que me aburra y es algo que puedo sobrellevar por que también me entretengo fácilmente. Y la razón de por que no salir sola, podría ser que estoy muy cómoda en casa, pero en mi mente tengo presente que si no salgo a caminar no termino de desconectar del trabajo. Es un ejemplo simple, pero es claro que al final lo que ayuda y determina su gestión es el objetivo final y la actitud.

El objetivo y la actitud son claves para la gestión de los miedos.

Porque si no tienes claro el objetivo puedes terminar con millones de excusas o caminos alternos, y si tu actitud ante los miedos es cerrada a opciones o argumentos, jamás podrás quitarles su fuerza.

Para concluir con un post que veo como un primer borrador a una investigación más estructurada, terminaré de contar la historia de la cascada. Cuando estuve en la orilla pensé seriamente en no saltar, en realidad mi salud no es nada de admirar, saltaron dos amigas antes que yo y terminé de voluntaria del tercer puesto. Pensé que si estaba ahí era porque quería, que me arrepentiría el resto del viaje si no me atrevía y que lo peor que podía pasar es que me terminara en un hospital, para lo cual ya tenía seguro médico, así que al final salté y me llevé tremendo regalo en mi pierna (un morete porque caí mal) que sirvió para marcar la historia no solo en el viaje y fotos, sino en mi vida.

Pd. La imagen es una de las cascadas de poca altura.

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